¿Sabes qué tipo de piel tienes?

No es la primera vez que hablamos en este blog de la piel. Ya hemos contado que es el órgano vital más grande y que tiene memoria, que la piel es una esponja y tenemos que tener cuidado con los productos que utilizamos. También hemos dado algunos tips de cómo hidratarla y nutrirla en las diferentes estaciones del año. Sin embargo, nunca nos hemos parado en ayudaros a identificar qué tipo de piel tenéis. ¿Lo sabes?

 

Identificar el tipo de piel que tienes es esencial para poder aplicar un tratamiento u otro. Las necesidades son diferentes y los productos también. De hecho, esta es una de las claves para que el resultado de los tratamientos sea más o menos exitoso.

 

Para comenzar, hay que lavarse la cara con agua templada y dejarla secar. Lo que ocurra en ese momento determinará el tipo de piel que tenemos.

Tipo de piel

  • Piel seca: si notas la piel tirante, áspera y escamada es una piel seca. Este tipo de piel también se reconoce porque no se ven los poros cuando la observas desde cerca. Son pieles fáciles de irritar y, en ocasiones, tienen manchas. Un aceite con alta concentración de ácidos grasos esenciales y aceite de sésamo y aguacate puede ser ideal. Nuestra recomendación es Éter y aire.

 

  • Piel grasa: fácilmente reconocible ya que es una piel con muchos brillos. Al tacto es habitual notar la grasa sobre todo en la zona de la frente. En este caso, los poros se ven perfectamente. Normalmente suelen aparecer impurezas como granos y espinillas. Os recomendamos Madera y metal, con elevado porcentaje de aceite de jojoba que revitaliza la piel y es sebo-regulador.

 

  • Piel mixta: en este caso hay que prestar atención especial a la zona T. En esta zona de la cara (frente, nariz y mentón) hay un exceso de grasa. Sin embargo, el resto de la cara, como la zona de los pómulos, está seca y tirante. Para tratar este tipo de piel es ideal aceites vegetales y esenciales que proporcionan nutrición, vitalidad y regulación del sebo. El aceite Terai Agua y Fuego es perfecto.

 

  • Piel sensible: la piel sensible puede tener cualquiera de las características anteriores y, además, reaccionar a productos o situaciones. La piel sensible se enrojece con cierta frecuencia, está tirante y pica, y es sensible a factores externos como el frío o el calor. Los elementos químicos utilizados en algunos productos para el cuidado de la piel son perjudiciales. Por eso, las pieles sensibles necesitan especialmente productos naturales, en definitiva, cosmética natural.

 

Ahora ya conoces el tipo de piel que tienes. El siguiente paso es ponerle un tratamiento específico. En Terai estamos encantadas de ayudarte. Nuestros productos son naturales y aptos para veganos. Además, nos gusta dar una atención personalizada. Visítanos, mándanos un correo o un mensaje a través de nuestro facebook y estaremos atentas para recomendarte el mejor producto específico para tu piel.

Añadir comentario

Tu email no será publicado. Las celdas obligatorias están marcadas con *