La piel es una esponja, cuidado con los tóxicos

¿Te beberías un vaso de leche con lejía por la mañana?

La respuesta a esta pregunta puede ser evidente. Sin embargo, si analizamos lo que le damos a nuestro cuerpo a través de la piel la percepción puede cambiar.

Ciertamente no nos beberíamos un vaso de leche con unas gotas de lejía por la mañana ni aunque nos pagaran. Es algo peligroso y todos y todas lo detectamos como tal. Aún así, utilizamos sin ningún miramiento productos nocivos o tóxicos para nuestro cuerpo a través de la piel. Tal vez podáis pensar: “total, si no me lo voy a comer ni a beber…”. Es cierto, no lo ingerimos, pero da la circunstancia de que todo lo que echamos sobre la piel se absorbe y puede llegar fácilmente hasta nuestro riego sanguíneo.

 

La piel lo absorbe todo incluido los tóxicos

Un ejemplo claro: un parche de nicotina. Es la piel la que absorbe la nicotina para hacer el efecto deseado. Es lo que se denomina como uso tópico. Por lo tanto, las sustancias que componen las cremas que nos aplicamos en el cuerpo también se absorben tanto si son buenas como si son nocivas.

El mundo de la cosmética a nivel mundial es muy poderoso. Gracias a ello, se permiten determinadas sustancias tóxicas en dosis “controladas”. Eso sí, todavía nadie ha realizado el estudio de los posibles efectos de la suma de todas esas dosis juntas.

Sustancias como parabenos, parafinas, ftalatos, formaldehido o polietilenglicol son habituales en la industria cosmética. Es esencial, por tanto, prestar mucha atención a las etiquetas de los productos que usamos a diario para detectar este tipo de sustancias. Quizá estemos, sin saberlo, envenenando poco a poco a nuestro cuerpo.

 

Mucho cuidado al salir de la ducha

Además de estar atentos y atentas al qué nos ponemos también deberemos prestar mucha atención al cuándo. Y es que en determinadas situaciones la piel puede absorber de forma más sencilla este tipo de sustancias.

Si la piel está quemada o tiene heridas, evidentemente, cualquier sustancia nociva o tóxica tiene vía libre para introducirse en el cuerpo. Si la piel está húmeda y ha sido sometida a altas temperaturas, los poros están abiertos y, como consecuencia, las cremas y antitranspirantes se filtran mejor. ¿Os suena esta situación? Efectivamente. Cada vez que salimos de la ducha, hemos sometido a la piel a altas temperaturas y la tenemos húmeda. Es justo en ese momento cuando utilizamos más productos de cosmética. Mucho cuidado con las sustancias que contienen.

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